Sugerencias y peticiones

El lenguaje es poder…

Tomemos en consideración una situación en la que hemos estado todos. Una visita al médico. ¿Quién no se ha sentido totalmente desvalido en ese contexto?

Primero, no te encuentras bien y no tienes la cabeza como para prestar atención a lo que te dicen… lo único que quieres es que te receten algo que te quite el dolor. Segundo, no entiendes nada de lo que te dice el médico: “Usted sufre de una cefalea idiopática agravada por una gastrodinia aguda debida a la ingestión incontrolada de analgésicos”… ¡Dios, me estoy muriendo!, piensas. Lo primero que se te ocurre es buscar un notario para dejar tus asuntos resueltos; una farmacia… ¿para qué? Seguro que no hay solución a tu enfermedad. Si tu médico es como el mío, no se le ocurre decirme tal cosa. Me dice las cosas claras y, cuando algún síntoma le “mosquea” me remite al especialista. Pero me pongo en el pellejo de mi madre, por ejemplo, le sueltan semejante diagnóstico y no se muere, no… se pega un tiro. Tercero, te da una receta en la que no se entiende ni la medicina, ni la dosis, ni nada…

Los facultativos (médicos) siempre utilizan una grafía (letra) ininteligible (que no se entiende). Emplean una terminología esotérica (que solo entienden unos pocos) cuando se refieren a funcionamientos atípicos (fuera de lo normal) de órganos (no confundir con los instrumentos musicales) que pertenecen al espécimen (ejemplar típico) de orden de los primates antropomorfos (humanos) que tienen delante. Dominan un idioma que sólo ellos entienden… Lo que yo decía:

EL LENGUAJE ES PODER.

He de añadir que este problema lingüístico lo tienen muchos profesionales, sobre todo aquellos a los que les ha costado, como mínimo, cinco años de carrera llegar al lugar en el que están. ¿Será que pretenden hacernos pagar a nosotros el esfuerzo que les costó la carrera?

PS: El diagnóstico que aparece más arriba es totalmente inventado. La traducción es: A usted le duele la cabeza (cefalea) y no sé por qué (idiopática). También le duele el mucho estómago (gastrodinia aguda) por haberse tomado medio botiquín de casa al intentar aliviarlo (ingestión incontrolada de analgésicos)

 

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